Alba…

Hola Alba.
Recuerdo la primera vez que te vi. Rubia, con esa coleta y la cara de niña mala. Pensé que trabajabas en algún local nocturno, mas que nada por las botellas de alcohol del fondo. Si soy sincero y mirando tu cara me cuadrabas en ese mundo. Preciosa, de rasgos muy marcados y cuerpo de Diosa.
Que equivocado estaba. Nada menos que cuidando a personas con enfermedades psíquicas. Hasta llegué a creerme que eras una especie de “viuda negra” matando a tus amantes. Un animal tan bello no podía ser poseído por un solo hombre. Y otra vez volví a errar, menos mal que todas estas cosas te la comente una vez que ya te conocía. Una vez que estábamos enamorados el uno del otro.
¿Recuerdas tu primera frase?
“Si mañana al levantarme veo margaritas hablaré contigo”
Te dije que no tendrías esas flores, no al menos si me lo imponías como condición. Y claro que hablaste conmigo, nunca un hombre te había negado nada, y menos algo tan insignificante.
Pasaste por mi cabeza, de alguien que solo se preocupaba por si misma, a la realidad, una inocente niña que solo pretendía ser feliz. Y era tan sencillo lo que pedías que me parecía irreal que nunca lo hubieras conseguido. Con el tiempo me he dado cuenta que no era tan fácil de obtener lo que deseabas. No porque haya dejado de pensar que si lo es, que si es fácil, sino que es casi imposible de que una mayoría de mujeres lo disfruten. Ser la prioridad de otra persona sin condiciones.
Yo nunca supe amarte, no porque no lo merecieras. Claro que merecías eso y mucho más, sino que no me nacía amarte como mujer. Lo tenías todo para volver loco a cualquier hombre, y doy por hecho que tengo algún defecto en mi naturaleza para no haber sido un loco afortunado de que me amaras.
Hasta tus hermanas eran perfectas “cuñadas”, tus padres un ejemplo a seguir. Quedará para mi regocijo que no te merecía, que deberías amar a alguien a tu semejanza. Nunca lo entendiste, yo tampoco si te sirve de consuelo.
Mi corazón nunca te pertenecerá en su totalidad. No sé obligarlo, Pero una pequeña parte de él lleva tu nombre…Alba.

carta


4 thoughts on “Alba…

  1. Las inseguridades del ser humano.
    Nadie es más que nadie, cuando hay sentimientos verdaderos, en cierto modo obligó a su corazón a no amarla cómo el quería, se sentía inferior a ella y a todo su mundo. Craso error, perdieron los dos.😈😈😈

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