HACIENDO AMIGOS

El destino…

El destino. Bendita palabra. Usada mil y una vez en millones de frases. Nombrado en distintos argumentos y conversaciones. Hasta es una palabra bonita de utilizar y escribir debido al significado que le damos. ¿Existe el destino?. No lo sé, no pondré contras en los que piensen que si, ni tampoco a aquellos que crean que no existe. Yo desearé, pensaré, querré creer, que no existe. No quiero que exista. De no ser así todo me parecerá un absurdo. Todo carecería de sentido.
Imagino que todos, o casi todos, habréis visto la película el efecto mariposa, o destino final, regreso al futuro, y tantas y tantas otras. Unas intentan cambiar el pasado para que el futuro sea diferente, en otras el futuro para que el presente cambie, algunas, intentan esquivar a la muerte sabiendo de algo que va a suceder. El caso es que hagan lo que hagan, o dejen de hacer. Nada cambia, todo sigue igual.
Imaginad que existe el destino, y en ese libro donde está escrita mi vida dice…Luis López, el día 22 de Marzo del año 2021 vivirá debajo de un puente marginado y hambriento. Hoy, 20 de Junio del año 2017, me levanto a las siete de la mañana para ducharme, afeitarme, desayunar y dirigirme a mi puesto de trabajo. Ilusionado, alegre, dispuesto a rendir al máximo, a esforzarme por mejorar. A intentar ascender en la empresa para cumplir mis deseos y sueños. Que mi salario aumente considerablemente. Que mis hijos y esposa puedan disfrutar de lo mejor de la vida. Que tenga mejor casa, coche, moto. Que mis vacaciones sean a los lugares que siempre he soñado. En definitiva, que tengo mejor calidad de vida y menos dificultades en ella.
Pero, conozco mi destino, sé de él, es real, he visto ese libro con mi nombre. Hay pruebas y argumentos de su existencia. ¿De que me vale esforzarme a día de hoy sabiendo donde estaré ese 2021?. ¿Que lógica tiene perder horas con mi familia e ilusionarme si al final estaré marginado y viviendo bajo un puente?. ¿No sería mas coherente mañana día 20 de Junio del año 2017, disfrutar y no trabajar hasta ese 2021?. ¿Que sentido tiene esforzarme, ilusionarme, luchar, perder horas de sueño y disfrute para ese destino?.
Algunos pensarán, !!!Luis!!!, si haces esto último que dices, es normal que en ese 2021 puedas acabar en ese puente. Esfuérzate, lucha, cambia ese destino. Esos que piensan así, siguen sin entender nada. El libro del destino ya ha pensado si lucharás o dejarás de hacerlo. Si dejas el trabajo y consigues otro. Si cambias de ciudad, de coche, de pareja. Es igual lo que hagas, si piensas o cambias, si haces o deshaces, si te tumbas o luchas, si bebes o fumas, si follas o haces el amor, sin sonríes o eres serio, feo o guapo, si te tiras por el balcón o te pegas un tiro, nada cambia….el día 22 de Marzo del año 2021, Luis López vivirá debajo de un puente marginado y hambriento.
Si el destino existe no hay casualidades, no hay momentos ni instantes, no hay sueños, ilusiones o esperanza. No hay nada. Todo está predeterminado. Todo está escrito. Sigamos con nuestra absurda existencia, escribiendo palabras bonitas como “el destino”, sin tener ni puta idea de nada ¿Para qué preguntar, para qué querer saber?. ¿Porqué tener inquietudes?. Es mejor ser ignorantes, sobrevivir a vivir. Es mejor no oír esa respuesta. Sigamos, sigamos al rebaño. Comemos, tenemos techo, follamos (los menos) hacemos el amor, ¿y que mas da lo demás?. Sigamos utilizando esa palabra como algo bueno, algo hermoso.
La verdad es que queda muy bien en algunas frases.
“Merecéis el destino que tenéis”.
P.D.- Deseo que no exista.

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27 thoughts on “El destino…”

  1. Buen post Luis.
    Me gusta creer que nosotros somos quienes vamos marcando nuestro destino, que somos capaces de alterarlo si realmente está escrito en algún sitio.
    El tiempo pasa y en algunos casos, da la razón a aquellos que dicen que está marcado… En otros se demuestra lo contrario.

    Yo también deseo que no exista. Besos

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  2. Buena reflexión. El otro día en el autobús iban 3 mujeres hablando y una dijo …El destino solo lo sabe Dios y otra contestó es cierto aunque nosotros también actuamos. Yo creo que se va haciendo día a día con nuestras decisiones, haciendo lo que crees que tienes que hacer en ese momento. Que eso también estaba escrito? Para mi solo existe mi libro del pasado el del futuro está por escribir

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      1. El destino no piensa, claro, el día que me vaya pensaré esto lo hice y esto no. Por que? decidi, decidieron por mi…Yo no he visto el libro y si lo viera no lo leería ( sería una tentación)

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  3. Que profundos nos hemos levantado este lunes bochornoso y con una de las preguntas que más nos hacemos los humanos ¿cual será mi destino? pienso que estamos un poco paranoicos con saber el futuro y ello nos quita tiempo para el presente pero… el libre albedrío es el que forjamos día a día y las personas que nos vamos encontrando forman parte de ese destino pero tb es bonito , mágico y nos ilusiona pensar en las casualidades es como formar parte de una burbuja y hacerla a nuestra semejanza . Interesante reflexión a este paso nos vamos a convertir en Platón ajjajaj muy bueno ..feliz semana sigamos pensando en vivir es lo más importante lo demás dejemos que ocurra y forjemos a que ocurra… saludos .

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      1. Entramos en bucle. La certeza existe. El deseo es futurible, supongo que no o supongo que sí, es deseo claro. Pero la certeza es presente. Complicado de entender, Cuervo, hasta para ti.

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  4. ¿No desearíamos poder elegir lo que más nos conviene en cada momento de nuestras vidas, decidir entre una opción u otra, tomar una dirección diferente a la que habríamos elegido un minuto antes, guiar nuestra propia vida y todo ello sin cometer errores?
    Sería fantástico pensar que somos los únicos que podemos tener ese poder, que nada está escrito en ningún “libro” ¿no?
    Destino… que bonita palabra… pero no deja de ser el futuro y éste lo vas escribiendo día a día, con las decisiones que vas tomando a lo largo de tu vida.
    Otras veces no depende tanto de tí, sino de las decisiones que tomaron otras personas, no por tí, pero que te afectaron como una especie de llamémosle “daños colaterales”.
    El destino es una posición muy cómoda, porque como se supone que ya está escrito ¿para qué luchar por él e intentar cambiarlo? ¿para qué enfrentarte? No te va servir de nada. El final siempre será el mismo. Así que mejor te dejas llevar ¿para qué gastar energia en vano? ¿Para qué tener sueños?
    En la película El efecto mariposa, realmente queda claro que intentar modificarlo siempre va a alterar, de una manera u otra, ese final que quieres buscar a toda costa para que sea perfecto y una y otra vez, fracasas estrepitosamente.
    Pero lo siento. Prefiero pensar que es simplemente una buena película, una buena historia y me niego a creer que toda mi vida está escrita de antemano.
    Dos veces me he cruzado con mi destino, dos, a falta de una. Y sí, siempre ha sido el mismo, siempre he visto un final y no era precisamente vivir debajo de un puente. Así que mi destino ya lo conozco. Mientras tanto mejor pensar que puedo tomar decisiones que afecten a mi futuro.
    Un beso

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  5. Hablemos de casualidades también. De concadenación de acontecimientos, de hechos que, de no producirse, no llevarían a una consecuencia. Un solo clic, uno solo y es presente o nada. Girar la cabeza al tiempo que otro lo gira o hacerlo dos segundos después y dos miradas no se cruzarán. El destino, como tantas cosas, es algo relativo según la persona que lo describe. Igual que el amor, el dolor, el miedo, los prejuicios, la sensibilidad… Partiendo de la base de que exista, no seríamos meras marionetas de él. En nuestra mano está cambiarlo o, al menos moldearlo. Es evidente que nunca sabremos cuál era, no tenemos bolas de cristal, pero quiero pensar que lo hemos cambiado si es vivir, como dices, Cuervo, bajo un puente, si nuestra lucha por vivir ha sido constante. De no haber luchado, el puente estaría ahí y, tal vez, solo digo tal vez, no hemos acabado bajo él porque nos era desconocido y luchamos día a día por terminar en un sofá, con una persona amada, con amigos, con felicidad… Me dirás, ese entonces era tu destino y no un puente y yo argumentaré que nunca lo sabremos pero que, puede que por unas cuantas decisiones ese puente, esa desesperación, ese final amargo, ha sido por nosotros cambiado y, de todas las sendas posibles del camino, nuestra lucha nos llevó a no tomar la del puente, que estaba ahí, que nos esperaba…
    Feliz viaje, Cuervo. Gracias por tus relatos.

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