HACIENDO AMIGOS

Bendita ignorancia…

Gustos, colores, según el cristal con que lo mires, la Fe, a mi manera, bueno “cada uno”, a mi es que…
Todo esto y más sobre la vida, es una forma de no tener argumentos, de excusa, falta de inquietudes, ninguna prueba. Claro que cada uno es un mundo. Que no coincidimos en los sentimientos. Pero si los psiquiatras y psicólogos dan soluciones, podemos empezar entre todos a saber concretar. Al fin y al cabo, esos especialistas de la mente se rigen por estadísticas. El enamoramiento, por ejemplo, dura un máximo de tres años. A partir de ahí llega el cariño, la conversación, la educación, la comodidad, las etapas… vamos, que a quien me diga que está enamorado y lleve más de tres años con su pareja, le diré que es mentira. Lo dicen los expertos, no yo.
Entonces iremos concretando, si ellos (grandes expertos en la mente), se basan en ellas, yo haré lo mismo. Otra cosa es que sepan dar con las soluciones y te enseñen el camino. Pero tampoco importa, todos tenemos muchos amigos, ¿no? Que nos escuchan y entre todos también darían con esas soluciones, ¿no?.
Creo que si digo que una persona que mide 1,80 cm es más alta que una que mide 1,60 cm ninguno pondrá objeciones. Bien. Los gustos, qué son, para qué sirven, qué demuestran… que a mí me guste el negro y a ti el blanco, rosa o azul, ¿acaso es importante? ¿Qué a ti te guste una película y a mí no? Un libro, una casa, un coche, lentejas, cocido… ¿realmente son importantes esas cosas? Tú lee a “Brown” y yo a “Poe”, o leo a “Brown” como tú, ¿Qué más da si tengo que hacerlo? Que he leído a un autor que no me gusta y haya perdido diez horas de mi tiempo ¿y? Que las cortinas las hubiera preferido azules y son verdes, ¿no hacen la misma función?.
Pero nos iremos al “gusto” de a mí me gusta Manolo y a ti Antonio. Ok. Aparte de que uno sea más guapo que el otro, más alto, más delgado, tenga mayor polla… habrá que decir, probar, conocer, argumentar el por qué. Algunos, o muchos, me dirán: no tengo que demostrar o argumentar, me gusta y ya. O: tú no lo entenderías. Pues mira, llevas razón, no lo entiendo. Es “corto”, vulgar, simple, soso… eso sí, es trabajador y buena persona. Acabáramos! Por supuesto que son cosas que suman el que sea esta dos últimas cosas, pero ¿se ha enamorado? ¿Eso le hace especial? ¿Diferente? Pues parece que si, que con eso tiene ganado todo. Mi parte del cielo que se lo repartan todos esos.
¿Entonces? Todo es una puta mentira respecto a lo que subís en la redes sociales, conversaciones que tenéis en ellas y en la calle. Todo es una farsa. Normal que entienda que salimos de una sala de cine suspirando por esos grandes amores, esas personas conversando, esos paseos, esas miradas. Si voy a la lógica y estadística de esos expertos. No vivimos eso en nuestras vidas, si nos hace suspirar y nos gustaría vivir algo así, si nos parece especial… es que no nos reconocemos, ¿no? Si fuera así no nos habría hecho sentir tanto, ¿no? Imaginad esa gran película que todos tenemos en mente. Seguro que entre las cinco mejores en una de ellas coincidimos todos. Ahora en lugar de esa película, imaginad que es sobre un electricista que se levanta a las seis de la mañana, desayuna, se dirige al trabajo, vuelve a casa para comer, se echa un rato en el sofá, vuelve al trabajo, regresa a casa, se ducha, toma una cerveza, cena, pregunta… cariño, ¿alguna novedad?. Si, ha llegado la factura del agua; a Juanito hay que comprarle unas deportivas; Gloria, la vecina, se ha caído y tiene escayolada la pierna. Y tú, ¿bien en el trabajo? Como siempre cariño. Se tumba en el sofá, película en la televisión y a roncar. Por fin llega el viernes. Con suerte hace el amor, no digo follar porque entonces sí nos reconocemos en esa película. Sábado terraza con los amigos y tres cervezas. ¿Saldríamos suspirando por la película del electricista? ¿Sería de nuestras favoritas? Con suerte dejaríamos con vida a ese director, pero que no vuelva a dirigir una película. Pero ¿a qué nos reconocemos más que en la otra? Y quien diga que no, que me argumente y me pruebe. Y sino, que hable con otro. Yo me levanto y prefiero hablar con una hormiga en la acera.
La confianza. Venga “hombrecitos” míos. ¿Cuántos de vosotros sabéis que vuestra esposa tiene un vibrador? De cien manos puede que tres la levanten, cinco a lo sumo. Por cierto, a esos hombres: vibrador es un artilugio sin vida que da más placer a vuestras parejas que vosotros. ¿Cuántas de vosotras conversáis con vuestras parejas sobre que os encantaría que os follara el culo? Puede que no os guste, pero al menos ya no tendréis esa duda, ¿no? Y vosotros, ¿les habláis de cómo os gustaría follarles la boca, que vuestra polla saliera embadurnada de su saliva mientras os miran a los ojos? Es mejor hacérselo a la prostituta y pagar cien euros, ¿no? Al fin y al cabo esa es una puta y la que tenéis al lado es la madre de vuestros hijos. Pero no os preocupéis, yo soy un puto loco encerrado en una habitación, me tumbaré en el sofá e intentaré cerrar los ojos para no ver tanta farsa.
Pues ya os digo que no. Que no se tienen esas conversaciones. Sí, la de las notas y facturas. Que Pepa se ha separado. Si a Martín le ha salido trabajo. Necesarias también esas conversaciones, por supuesto. Pero para mí, son como esos “gustos”, sin verdadera importancia. Y sí, tengo estadísticas, y nombres con apellidos, direcciones, fotos y hasta vídeos. En esto estoy más preparado que esos grandes expertos en la mente. Todo es una mentira. Mujeres insatisfechas, escondiendo vibradores, soñando con cosas que están al alcance de la mano. Cosas que no son extraordinarias, ni hace falta tener mucho dinero. Soñemos con un Ferrari, un ático en la quinta avenida de Nueva York, vacaciones en Hawaii. Pero ¿hablar con vuestra pareja sobre vuestros deseos? Sin miedos, sin vergüenza. Venga hombre, a otro perro con ese collar. Que no me pidan ponerme un piercing en la punta de la polla, que seguro me dolerá y lo tengo muy delicado, ¿pero follarle el culo? Vamos, el culo y hasta la oreja. Le introduzco yo el vibrador o le digo que se masturbe frente a mí. ¿Pero en qué puto mundo vivimos?. En el que la esposa cuente a sus amigas que le gustaría sentir esas sensaciones de estar vendada, de no saber qué parte de su cuerpo se erizará hasta no sentir la lengua de su pareja. Ese hombre pensando en lo que haría con el culo de la camarera. Así nos pasa, ella, deseando esas sensaciones, él, deseando reunir cien euros para hacerlas sentir a otra. Pero sigo en mi puta locura de un solitario, y vuelvo a tumbarme esperando a que mis ojos se cierren.
Y es tan fácil como mirarlas a los ojos, dejar escapar sonidos por nuestros labios. Tan fácil como pasear de la mano de vuestra pareja. Tan fácil como tumbarse en ese césped. Que te multen si es necesario, merecerá la pena. Tan fácil como una mochila y tres latas de cerveza, Coca-Cola y tres sandwiches. Coger la bicicleta hasta las afueras de vuestra ciudad y contemplar las estrellas. Subir en el coche y llevarlas a ese pequeño río. Y sí, follarlas encima de ese capó, en ese césped, en el río o en la calle. ¿Dónde está escrito que eso solo es para los jóvenes? Benditos esos que tienen mas de cuarenta años y son locos, pero locos de atar. ¿Acaso en esa edad no sabes con mayor certeza lo que quieres y deseas? Pero ¿quién soy sino un pobre solitario en una habitación? Pero vuelvo a mi sofá, a mi locura, echando esa vieja manta sobre mi cuerpo, esperando a que mis ojos se cierren, a mi más absoluta noche, esa donde soy tan feliz de ser así, tan distinto, tan diferente… y tan cuerdo.
P.D.- Soñemos con cosas que solo las compra el dinero, pero no con lo que esté al alcance de nuestra mano.

unicornio

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5 thoughts on “Bendita ignorancia…”

  1. Hola!
    Sería tan fácil dejarnos llevar por lo que realmente sentimos, por lo que realmente nos apetece hacer, por lo que al fin y al cabo es importante.
    Por qué nos resulta tan difícil hablar con nuestras parejas? Por qué no nos entienden? Por qué esos vibradores tienen que estar escondidos? Pues si no podemos hablar abiertamente con nuestras parejas de todo, apaga y vámonos!!!!
    Que no necesitamos cosas materiales para ser felices, que no, que estamos equivocados.
    Que la felicidad es, a veces, tan solo conversar horas y horas con la persona que te hace sentir especial, que te hace sentir que eres única, con la que estás a gusto,…
    Pero como nos complicamos la vida!
    Un beso :*

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  2. Te deje comentario pero no salio voy a intentarlo de nuevo , me ha gustado mucho tu nuevo blog y la entrada es muy de verdad como todo lo que he leído de ti , es muy real aunque sea cruel tb , pero la vida es así , las personas nos movemos en la hipocresía y la mentirá y parece que funciona , pero tb hay veces que encontramos al gentes diferentes que no les importa enfrentarse a sus verdaderos miedos y salir adelante .Todo lo que has escrito en nuestra sociedad se produce , somos mas abiertas con las amigas que con nuestra pareja , que somos incapaces de reclamar ese deseo y placer .
    Pero eso tb os pasa a los hombres , yo lo llamo falta de complicidad y ahí cada uno sabe o deberia saber lo que tiene que hacer.
    Un saludo espero seguir leyéndote .

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    1. Gracias Niña, si encuentras a ese diferente, hazte un favor, lucha, lucha por ello, y sé de lo que hablo. Muchas veces he tenido la tentación de decirte quien eres, seguro que tienes redes sociales, pero quizás sea mejor así, no saberlo así siempre te imaginaré a mi manera. Besos.

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