La realidad vestida de calle…

Las redes sociales son el verdadero reflejo de nosotros, de lo que pensamos, soñamos, inquietudes que no podemos mostrar en público o son solo un medio de comunicarse, de entretenerse, de comentar, de ser lo que no nos atrevemos en la calle y es una mentira todo.
Para mí siempre ha habido una máxima, una persona que conoce diez ciudades tendrá mas argumentos que la que conoce solo dos en una respuesta de cual es la ciudad mas bonita.
Yo he estado en ambos lados de la puerta, y no como un simple espectador, quien me conoce puede dar fe de ello, los que no, tengo pruebas y argumentos para callarle.
Nadie posee la verdad absoluta, me conformo con mantener la mía. Claro que habrá opiniones diferentes a la mía (benditas diferencias), distintas vivencias, y sobre todo, formas de ser y entender la vida.
Yo he estado veinte años casado, dos hijos y una convivencia feliz y cómoda. Si me preguntan si conozco a mi ex-mujer les diría que solo lo que me ha dejado conocer de ella, no porque yo no haya querido conocer más, o tuviera miedo de preguntar, muchos prefieren no saber, la respuesta les mataría. Antes de continuar dejar algo muy claro para que nadie malinterprete, no he merecido nunca a mi ex-mujer, gran persona y mejor madre, trabajadora, cariñosa, simpática y por si es poco, hasta preciosa. Pero sin ninguna inquietud, conformista, básica, predecible y me atrevería a decir que la conocía mejor que ella misma.
Algunos después de leer esto podrían preguntarse, pues eso es conocerla muy bien, puede que lleven razón, pero en igual medida conozco a mis vecinos, a compañeros, familia, amigos…osease, no tengo ni puta idea de lo que piensan, sueños, maldades, lo que estarían dispuestos hacer, sus límites, su miedos, sus deseos, fantasías, creencias…no conozco sus preguntas, por tanto desconozco sus respuestas.
Sin embargo, a través de las redes si he conocido a las personas, no lo que publican, eso es mas falso que una moneda de dos caras, si la felicidad es subir la foto de unas bebidas en una terraza, un bonito paisaje o el hijo precioso vestido de comunión quedaos con vuestra felicidad, no la quiero ni la espero.
sí es, he conocido a la persona en la red social, mejor que sus parejas, amigos y conocidos. He recordado un programa donde preguntaban a una persona y luego a su pareja sin haber oído su respuesta, la media de aciertos no estaba nada mal, lo peor era la pregunta, para saber el plato preferido de una persona no hace falta ser su esposo. Pregunta por sus inquietudes, si se masturba con vibrador, si llega al orgasmo, si realmente le gusta viajar, si prefiere visitar un museo a ir de copas, si le da miedo ver y tocar un muerto, si le asusta el anciano o el niño, si prefiere vestirse provocativa o mas desapercibida, si le gusta unas cachetadas, que la aten o atar, sufrir o hacerlo…y más y más, acertarías muchas ?
Hace tiempo entable cierta amistad con una mujer, hablábamos de todo, sin miedos, que fácil es abrir la puerta sin esperar nada, no conocer físicamente a esa persona, tener la barrera de la pantalla, usar esa máscara. Tener ese “don” de confiar en ti, a fin de cuentas y con algunos matices el psicólogo y psiquiatra hacen lo mismo, conocernos mejor que los que están a nuestro alrededor.
Me enseñó una imagen, una mujer arrodillada delante de un gran ventanal, la ciudad a sus pies, su cuerpo desnudo lleno de cuerdas y nudos. Le pregunté si era ella, no había visto su cara o cuerpo aunque como he dicho antes llevábamos un tiempo hablando. Me respondió que no, no era ella, pero quiso saber que opinaba de la foto. Le dije que me gustó bastante la imagen, que si esa mujer fuera mi pareja me la follaría sin dudarlo, y no precisamente con suavidad. Que incitaba a ello y que si un hombre no pensaba como yo prefería ser una ardilla. Respeto los gustos personales de cada uno, no se trata de quemar sus cuerpo con la cera de las velas, azotarla hasta hacerla sangrar, gustos que en estos casos concretos no comparto, pero igual de respetables que los otros. Pero no me negaréis que estos últimos son un poco mas especiales por así decirlo. Una vez tuve una conversación a tres, mi pareja, su amiga y yo. Esa amiga no pasaba por buenos momentos sentimentales y una cena con su esposo era una buena manera de solucionarlos. Nos contó donde se encontrarían, menú, vestimenta que llevaría y hasta la forma de como se desarrollaría la velada. Mi pareja le dio un par de ideas de como hacer una velada más a una especial (le salía natural y a mi me encantaba), una de esos “consejos” era ir con vestido o falda y sin bragas, nos había comentado que su pareja le gustaba sentarse a su lado y acariciarla. Quien me conoce sabe que no necesito nada para imaginarme situaciones, concretaré, leyendo me la puso dura. Poner mi mano en su rodilla, subir lentamente, saber que al llegar a mi destino estará mojada, y no llevar bragas?. En ese momento solo pensé en la envidia que me daba ese cabrón. Pronto se me acabó el sueño, ella dijo que no se sentiría cómoda y que no sabía como se lo tomaría él. Cómoda? Como se sentiría él? . Por favor Dios, que mi pareja no cambie nunca y yo tampoco.
Esa mujer me comentó que su marido no entendía la foto, ni sus amigas, ni compañeras, y menos mal que solo les enseñó la imagen, no que le gustaría vivir algo así, Si lo dice la queman por bruja, pues nada, conocemos a nuestras parejas, mejor dicho, desconocemos sus miedos.

P.D.- Algunos preguntan que comida es esa a sus parejas, otros, nos vendamos los ojos.
La realidad vestida de calle


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