HACIENDO AMIGOS

El plato de los huérfanos…

Hace unos tres años me llamaron al móvil, era una mujer que no conocía personalmente, pero sabía todo de ella, no diré que me atrevería a decir que la conocía mejor que ella misma, lo afirmo. No se trata de que me creáis o no, tampoco me ha pasado solo con una persona y yo he llegado a la conclusión que no es casualidad, como siempre digo, pruebas y argumentos no me faltan. Hasta he pensado que con solo verlas unos instantes, como se expresan, sus gestos, como escriben…podría contarles sus vidas, más, podría contarles sus sueños. Es curioso, ellas mismas tienen sus límites y yo les hago ver que no los tienen.
La conversación se dirigió a lo que yo disfrutaba con mi pareja. Donde no había límites porque nunca se habían marcado. De lo vivíamos cuando estábamos juntos y sin estarlo. De que haciendo todo no estábamos conformes. De que sin querer decirlo se nos notaba el amor. De nuestras locuras. De la envidia de ambos por las personas que nos disfrutaban cuando estábamos lejos el uno del otro.
— Luis !!!…eso también lo he vivido yo.
— ¿Lo has vivido? ¿Ya no lo vives?
— No, son cosas que se viven en la juventud, con el tiempo y la edad pasas a otras
etapas mas tranquilas.
— ¿Que edad tienes?
— Ya lo sabes, cinco años más que tú.
— Entonces , ¿En que etapa estoy yo según tú?
— En esa del principio, donde todo es nuevo.
— Suponiendo que lleves razón en eso, ¿Porqué no reconoces el amor cuando estás con
ella?, ¿Porqué no entiendes de que pueden hablar dos personas diez horas al día?,
sin silencios, sin monotonías, deseando que amanezca para volver a saber de
nosotros, donde el siguiente encuentro es mejor que el anterior y menos que el
próximo, ¿Tú conoces el amor?
— Claro, ya te he dicho que lo he vivido.
— Tú no conoces el amor, ni lo has conocido, ni lo esperas. Donde tu vida se limita
a preparar el desayuno a tu marido, tener la casa limpia, dar un paseo al perro y
volver para hacer la comida. Tenerla puesta sobre la mesa a la llegada de tu
pareja. Recogerla y lavar los platos mientras él descansa. Soñar en lo que nunca
llamará a tu puerta, no porque no haya llamado, sino que no le has abierto, ni
siquiera si lo hicieras lo reconocerías. Donde en la tarde haces la rutina de la
mañana. Y vuelve para cenar, y la mesa preparada, y vuelta recogerla y fregar.
Pero la noche es aún peor, él duerme en otra cama, donde no te acaricia. Donde te
da vergüenza enseñarle la nueva lencería ya que en otras ocasiones ni te miró.
Donde tu pareja, en sus días libres los dedica a sus aficiones y no en ti. Donde
vuestras vacaciones son en familia. Donde vuestras escapadas son con los amigos.
Donde tu disfrute es visitar a tus hermanas en la feria. Donde tu mejor recuerdo
es cuando follaste con ese otro hombre siendo novia de tu pareja. Sin embargo
dices ser feliz, dicen que lo eres cuando te ven de la mano de tu esposo. Estás
segura de ello, es lo que has vivido de ahí que no nos reconozcas a nosotros.
¿Has colgado niña?

PD.- Teniéndolo todo, no tienen nada.
El plato de los huérfanos

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